Cómo debemos afrontar una crisis en las apuestas

Cómo debemos afrontar una crisis en las apuestas

Tras una serie de resultados negativos con nuestras apuestas es fácil caer en la tentación de recuperar lo pedido a la misma velocidad. Esto es el mayor error que podemos cometer. A veces, incluso, puede salirnos bien, pero a la larga será cavar nuestra propia tumba.

En primer lugar, hay que tener la cabeza fría y saber los motivos por los que hemos llegado a esa crisis y a esa caída de bankroll y conocer porqué se han fallado las apuestas. Daremos las tres opciones más utilizadas:

  • El más habitual, y menos reconocido, es una mala elección de los pronósticos.
  • Otra muy frecuente es el abuso del stake.
  • La que menos, aunque la más recurrente, rachas de mala suerte.

Si hemos analizado los motivos y encontramos que el gran peso de ellos recae sobre la primera de las opciones, mala elección de las apuestas, la solución es más fácil de lo que parece. Meditar sobre las nuevas apuestas que cerremos tratando de calibrar mejor nuestros pronósticos informándonos más, buscando mayor contrastación y apoyo de mayor número de tipser y descartando aquéllas apuestas menos seguras. Como norma general reducir el número de apuestas a cerrar es una garantía de éxito cuando no estamos finos.

Si, por el contrario, encontramos que, analizando a posteriori las opciones de las apuestas perdidas, el stake que le ofrecimos es demasiado alto para las opciones reales que había favorables a que saliera, la solución es igualmente sencilla. Debemos, como en el primer caso, buscar fuentes de información más fiables y completas y, por último, ahondar en los pros y sobre todo los contras, que posiblemente hubiéramos omitido con anterioridad, a la hora de apostar hacia un evento. Como norma general, reducir el stake a la mitad (aproximadamente) de manera recurrente durante un tiempo, puede ayudarnos a ir recuperando stake o cuando menos a no reducirlo tan rápidamente.

Si definitivamente nuestra sensación es que una mano negra toca cualquier cosa que vemos en las apuestas, que siempre ocurren accidentes demasiados extraños en las apuestas que cerramos que finalmente provocan el error, es momento de parar. Parar en el sentido más absoluto del término. Tomarnos un respiro, distanciarnos lo máximo posible y volver al cabo de un tiempo, con la mente clara.

Sigo diciendo que, aunque es la excusa más utilizada, la de la mala suerte, seguramente en el medio plazo es la que menos pondera en el mundo real, pues habitualmente nuestro fallo llega en las dos alternativas primeras.

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